Lo recomendable es una revisión al menos una vez al año, preferiblemente antes del verano, cuando más se usa el aire acondicionado.
Limpiar los filtros, revisar el gas y comprobar el drenaje evita averías, malos olores y un consumo excesivo.
Si notas que enfría menos, hace ruidos o gotea, no esperes: una avería pequeña a tiempo sale mucho más barata.
